Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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lunes, 12 de marzo de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 3



Capitulo 3: Perdiendo el Control.

Sentía que volaba en los brazos de Tanya. Tenía la vista fija en el suelo, mis ojos solo alcanzaban a ver la nieve y alguna que otras manchas difusas negras, que podían llegar a ser tierra o piedras pero no le di mucha importancia. Tanya cargaba con mi peso y parecía no molestarle.

En medio de tantos arboles desnudos y pinos, pude visualizar una cabaña grande de estilo hogareño, alta con techo de tejas y chimenea cubierta por una capa de nieve. Realmente parecía una postal. Los arboles la rodeaban por atrás y las paredes de la casa estaban cubiertas de piedras. Con ventanas amplias rectangulares. Se veía que había luz adentro. La puerta de madera estaba tallada. Parecía una casa sacada de un cuento de hadas.

Tanya me sostuvo con el brazo izquierdo en frente de la puerta, me miro preocupada. Para luego tomar el picaporte con la mano derecha y abrir la puerta.

Si de afuera, la casa parecía irreal, adentro era mejor. Lleno de flores y margaritas. Las paredes de ladrillo bien delineadas, la chimenea era grande y amplia, con algunos troncos encendidos. Los muebles eran de algarrobo. Las salas están muy bien iluminadas con un estilo colonial y los pisos eran cerámica texturado. Una casa de campo moderna con todos los lujos. Me enamore de la casa.

Pero no refleje ningún indicio de humor repentino. Estaba cansada.

Tanya me recostó en un sillón grande de cuero color cal. Y ella se sentó en la mesa ratona que tenía en frente del sillón.

-¿Qué aspecto tienes? Me estas preocupando. No sé qué hacer contigo. Necesito que hagas un intento más y me digas como te sientes. Cuéntame algo de ti. No quiero asustarte si comienzo a contarte lo que realmente eres.- Tanya estaba impaciente, me inspeccionaba con la mirada el rostro, los ojos y el estado de mi ropa y mi cuerpo ovalado.

Quería contarle, hablar con ella y preguntarle si acaso ella pudiera ayudarme con mi enfermedad. Pero había dicho que no podía decirme nada, porque no quería asustarme. Yo sabía que no me asustaría. Tenía muy bien asumido que estaba enferma y no temía ni la muerta y no sentía vergüenza tampoco. 
Estaba al tanto que me quedaba poco tiempo y no quería ser una carga para ella ni para su familia. Solo aspiraba saber que tenía para poder convivir con ello.

-Encima Carmen no viene, no sé qué hacer.- Tanya pensaba en voz alta.

Y mientras decía muchas palabras en tan pocos segundos. Puede apreciar unas tonalidades  fresas en su cabello rubio. Era hermoso se veía sedoso. Tan vital al igual que ella. Sus ojos, que hasta ahora no me había detenido a mirar eran de un líquido topacio. Bellísimo. Pero no se parecían en nada a los míos. Que eran de un intenso color ónix. No me gustaba para nada mis ojos y menos cuando lo tenia de color rojo carmesí. Intimidaban a cualquiera.

Incluyéndome.

-Mira, porque no mejor te das una ducha y te cambias de ropa.- Me dijo Tanya.

-¿Có-mo?- La mire confundida.- ¿Cómo dices?- Pregunte con duda. Sabía que no tenía que desconfiar de su amabilidad pero desconocía todo lo que estaba diciendo.

- ¿Recuerdas como bañarte, asear tu cuerpo?- Me pregunto. Mi cabeza hizo un clic. Y se encendió la lamparita.

-Ohh! –Fue todo lo que pude decir.

Tanya me sonrió con entusiasmo y me tomo delicadamente de la mano y me llevo por la casa y me mostro los cuartos de sus hermanas y hermano. La casa era maravillosa, muy limpia y ordenada por donde la vieras. Muy acogedora. Me llevo al baño. Estaba muy bien equipado y tenía una puerta que conducía a un dormitorio. El cual me indico Tanya que sería mi cuarto.
Estaba más que agradecida con Tanya por su hospitalidad, y ni bien recuperara mis fuerzas y supiese que clase de enfermedad tenia, buscaría un empleo para devolverle el favor pagando la mitad de los gastos de la casa.

Me enseño a enjuagarme el cabello y me indico para que se usaban los distintos elementos de baño. Me dejo unas toallas y unas pantuflas (*) para ponerme en los pies.

Me termine de bañar y estaba súper relajada. Pero me sentía débil y la garganta me quebraba. Me dolía mucho hablar, pero debía intentarlo por Tanya.

Entre a mi nuevo cuarto. Tenía una cama de dos plazas con unas sabanas color crema y un acolchado muy suave al tacto. Está equipada con una Televisión y un par de artefactos electrónicos que no recordaba bien. Una repisa vacía para colocar libros o adornos. Una mesa de escritorio, una puerta que conducía al armario. El cual era exageradamente grande. No podía quejarme, mi cuarto es muy bonito.

Me acerque a la cama y vi unos jeans azules gastados que se amoldaban a mis piernas, una blusa de un suave color pastel apagado con botones en el pecho de mangas largas, con unos zapatos claros de medio taco y un conjunto de ropa interior. Muy delicado.

Me cambie y llame a Tanya. Quien acudió enseguida. Tanya me pidió permiso para peinarme. Y mientras ella moldeaba las ondas de mi cabello yo le conté como fue que llegue hasta donde ella me encontró.

No paso más de quince minutos cuando escuchamos que abrían la puerta y se escuchaban voces femeninas y la de un hombre riendo y bromeando muy animadamente. Luego escuchamos una dulce voz de una mujer llamando el nombre de Tanya.

Tanya me sonrío y me alentó a seguirla.

-Conocerás a la familia- Me animo y me tomo de la mano y me llevo hasta la sala. Familia. ¿Habré tenido una antes? Desterré ese pensamiento pronto. 

Ya tendría tiempo para pensar en ello.

Me alegre mucho de que Tanya me presenta a su familia y además que me incluya en ella. Llegamos a la sala en donde antes me había recostado en el amplio sillón, y vi a las personas más hermosas que hubiera visto jamás. Eran tres mujeres, todas de tez pálida. Dos de ellas eran rubias y esbeltas, y la tercera tenía el cabello negro. No superaban los 20 años. Y por último a un hombre de no más de unos 23 o 24 años, también de tez pálida con un toque de oliváceo en la piel al igual que la mujer de cabellos oscuros. Su cabello es castaño oscuro. Todos tenían los mismos ojos topacios en distintas intensidad.
Los cuatro me miraban atentamente, yo no daba más de la vergüenza eran demasiados perfectos. No encajaba para nada en mi nueva familia.

-Hermanos, quiero presentarles a la nueva miembro de la familia. Ella no recuerda su nombre ni su procedencia, pero sé que con nuestra ayuda podrá salir adelante.- Me presento Tanya. Todos se acercaron a saludarme y abrazarme. Cada uno me decía que nunca me sentiría sola en esta familia. 

Ya me tomaron como la hermana pequeña a quien debían proteger. Me sentí muy consentida por ellos.

-Bueno soy Eleazar, soy el esposo de Carmen.- Se presento el único hombre y hermano de la familia mientras abrazaba a la mujer de cabellos oscuros. – Hola- me sonrió Carmen.

- Yo soy Kate. Y bienvenida a la familia.- Me sonrío de oreja a oreja.

-Mi nombre es Irina y me alegra mucho que te hallas unido a la familia.- Me sonrió cordialmente asintiendo con la cabeza.

-Y bueno hay que ponerte un nombre.- Animo Eleazar.

Tanya puso cara pensativa. Y las hermanas le copiaron el gesto. Yo miraba divertida la escena.

-Qué tal si buscamos en internet alguna pagina de nombre y te lo nombramos todos, para ver si recuerdas el tuyo.- explico Carmen.

Todos asistieron y fueron a sentar al gran sillón. Yo los copie y Tanya se sentó en la mesa ratona, mientras Kate iba revoloteando por la casa buscando una laptop.

Llego y se sentó al lado de Tanya y comenzó a escribir.

-Ok, déjame ver. Tienes idea de si tu nombre era antiguo o nuevo.- Me pregunto Kate con dulzura.

- En realidad no lo sé. Pero si quieren pueden escoger uno nuevo, no hace falta buscar mi nombre por internet.- Le conteste. Nunca recordaría o reconocería mi nombre.

Tanya me miro con pesar al igual que Eleazar e Irina. Carmen estaba pensando. Y en eso me miro fijamente. Eleazar se dio cuenta y le pregunto por mí.

-¿Qué tienes en mente querida?

-Solo estaba pensando que capaz si Kate le da una sacudida a esa cabecita, ella podría recordar algo.- Continúo Carmen con la mirada perdida en sus reflexiones.

-Explícate hermana.- Le pide Tanya por todos.

- Si dime que pasa por esa cabecita, y que tengo que ver Yo en todo eso. – Dijo Kate mirando a Carmen.- No es que no quiera ayudarte, pero no quiero hacerte daño.- Me dijo mirándome a los ojos.

¿Daño? ¿Sacudida? Volví a perderme el hilo de nuevo,  mientras ellos pensaban. Yo no lograba imaginar a que se refería con lo de sacudida.

-Tanya le has contado lo que somos y lo que ella es ¿verdad?- Pregunto Irina que hasta el momento mantuvo el silencio.

Tanya se golpeo con la palma de la mano la cabeza y nos miro a todos.

-¡Ahí se me olvido!, lo que pasa es que espere a que llegaran,- Miro a sus hermano y luego se dirigió a mi.- No lo hice al propósito sino porque temí tu reacción y pensé que capaz te podías poner violenta. Y por un tiempo tú serás más fuerte que nosotros.- contesto Tanya y Yo seguía sin entender. Más fuerte que nosotros. Quería creerles pero sabía que no era así, lo único que se hacía más fuerte era el dolor punzante de mi garganta.

-Bien Tanya, no habíamos pensado en eso.- Puntualizo Eleazar.

-Bien, mira si no te has dado cuenta tú…- Tanya comenzó a hablar y todos me miraban con atención. Yo no podía aguantar más. Pero solo me quedaba esperar y escuchar a Tanya.- Eres una neófita.

-¿Y cuanto tiempo me queda?- Pregunte con determinación.

Cinco pares de ojos topacios me miraron sin entender.

-Ehh, no creo que dure más de un año. Y luego se va.- Me respondió Kate.

La confusión se leía en todos los rostros de esa casa. no creo que dure más de un año. En menos de un año o de decidía a vivir mi vida o lo que sea que tenia o buscaba las respuestas al porque no recuerdo nada. No tenía tiempo. De eso si estaba segura.

-No quiero preocuparlos, Tanya gracias por ser tan amable y hospitalaria conmigo. Pero no quiero que acarren con los gastos.- Dije seria.

Eleazar, Kate e Irina arrugaron la frente y se aguantaron una ¿sonrisa? 
Carmen enarco una ceja y Tanya me miro con comprensión y una media sonrisa.

Les parecía gracioso el hecho de que me quedaba un año de vida o ¿Qué?

-Cariño- Tanya me miro con ternura.- No estás enferma- concluyo posando una mano en mi hombro.

Kate e Irina rieron. Y Carmen y Eleazar me miraron enternecidos también. 
Yo no cavia de felicidad. Un gran peso se esfumo de mi pecho. Pero aun así el fuerte ardor de mi garganta no cesaba.

-¡Pero me duele horrores mi garganta!, si que estoy enferma.-Los mire con enojo.- Por un momento les creí, pero vamos si no estoy enferma porque no he dormido ni comido en días. Estoy empeorando-. Ellos solo escuchaban divertidos lo que yo les decía con seriedad. Comenzaba a preocuparme, creo que están locos.

- Cariño si dejas que te expliquemos de que se trata tu enfermedad- Y todos soltaron risas.- Veras que no hay nada de qué preocuparse.- Termino de decir Tanya.

Le obedecí.
-          
Mira nosotros somos vampiros.- Me dijo Tanya con cautela.

Me reí ante esa absurda respuesta. ¡Por Dios, y yo que pensada que estaban locos! Con esto lo habían confirmado.
-          
Tanya por favor sincérate conmigo. No es necesario que inventes cosas, se que parezco una niña porque no recuerdo como se hacen las cosas pero puedo sobrellevarlo.- dije con determina miento. Eran demasiados perfectos y buenos para serlo.

-         ¡Ahí! Que dolor de cabeza que eres mujer.- Me dijo Irina. Kate solo se aguantaba la risa. Los demás con paciencia, se acomodaron mejor en el sillón.

-         No estoy diciendo tonterías. Y ya me di cuenta que no eres una niña.- Me dijo Tanya.- Ahora cállate y por favor no interrumpas si no es para decir algo con inteligencia.- Tanya había perdido la paciencia conmigo. Lo habrá hecho mi antigua familia también y por eso me abandonaron en el bosque. Comencé a sollozar, no podía detener mis nervios y no podía aguantar más mi tristeza. Comencé a llorar pero cuando me di cuenta de que no caían las lágrimas me asuste.

-Tanya la has ofendido.- Comento con reproche Carmen.

Pero todo fue muy rápido. Inconscientemente me eche para atrás de ellos y me golpee contra la pared rompiendo un cuadro que se encontraba colgado. 
Todos abrieron los ojos con sorpresa. No se esperaba esa reacción mía, ni yo.

-¿Qué demonios me está ocurriendo?-Pregunte mientras pasaba repetida veces mis dedos por los ojos y nunca se humedecían pero Yo continuaba llorando.

- Por favor cálmate cariño,- Esta vez hablo Carmen.

Camino unos pasos y me abrazo. Yo llore sin derramar ni una lágrima. Me abrace fuertemente a ella. No podía quitar de mi cabeza el único pensamiento de que tal vez estoy acá porque mi propia familia de abandono y me invento una enfermedad, que resulto no serlo solo para deshacerse de mí.

Mientras Carmen acariciaba mis cabellos con suavidad. Me hablo.
-      
   No lloras, no te lastimas, ni comes ni bebes nada porque somos vampiros.- Me confesó Carmen.
-          
Tampoco dormimos ni sentimos frio o calor corporal.-  Se acerco Eleazar y acaricio mi espalda.

Yo me separe de los brazos de Carmen. Y los mire. Si, no sentí en ningún momento frio o calor, soy vampiro. Entonces eso quiere decir que bebo sangre. Pero desde que tengo memoria que se que no lo hice. Entonces… esto significa que si aparecí en el bosque fue porque ni bien mi familia se entero de lo que era me abandonaron y me exiliaron en el bosque para que no les cause problemas. O peor aún, capaz los hubiese matado y corrí lo mas que pude y me perdí en el bosque.

Mi cabeza no podía dejar de pensar en un sinfín de motivos por los cuales parecí sola en el bosque.
-      
   No estás sola. Sí, me has entendido bien.- Me dijo mirándome directo a los ojos Carmen.
-          
Siento mucho lo del cuadro.-Me disculpe.

Me sonrieron ambos y me abrazaron. Irina, Kate y Tanya se veían tristes. Como se les afectara el hecho de que me sintiera tan desorientada y aturdida.

Me volví a sentar en el sillón pero esta vez entre Carmen y Kate. Eleazar estaba al lado de Carmen, Irina y Tanya enfrente de nosotros sentadas en la mesa ratona.

-Se que te  sientes confundida, pero debes calmarte. Y permitirnos contarte como serán las cosas a partir de ahora.- Comento Carmen.

Yo solo los mire he comenzaron a contarme de que iba esto de ser vampiro y las cosas importantes que tenía que saber. Como por ejemplo las cosas que ya no haría más mi cuerpo, como llorar o comer…


2 comentarios:

  1. O.o wow muy buen capitulo esperare el sigiente :D

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  2. Extrañaba la historia ,fue un capitulo fascinante...Gracias nena...

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Graciias por dejar tus palabras, estas hacen que quiera seguir escribiendo, y que cada día le ponga más ganas!!

Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)