Hola a todo aquel que se tome su tiempo para pasar por este humilde rincón. En este blog, se publicarán mis fics, esos que tanto me han costado de escribir, y que tanto amo. Alguno de estos escritos, contiene escenas para mayores de 18 años, y para que no haya malentendidos ni reclamos, serán señaladas. En este blog, también colaboran otras maravillosas escritoras, que tiene mucho talento: Lap, Arancha, Yas, Mari, Flawer Cullen, Silvia y AnaLau. La mayoría de los nombres de los fics que encontraras en este blog, son propiedad de S.Meyer. Si quieres formar parte de este blog, publicando y compartiendo tu arte, envía lo que quieras a maria_213s@hotmail.com

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viernes, 30 de marzo de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 4



Capitulo 4: Contra mis principios.

-Creo que ni bien llegue a casa, voy a tener que bañarme- conteste con sarcasmo mientras Tanya me instruía como debía atrapar al ciervo.

Mire mi ropa y la de Tanya que continuaba limpia, y Kate se rio por el gesto que hice con mis cejas. Siempre se reía por como actuaba, dice que soy muy graciosa. A mí me hacía muy feliz hacerla reír sin darme cuenta.
- Vamos Brenda ni que fuera tan difícil, solo relájate y déjate llevar por tu instinto.- Me alentó Tanya.

Brenda. Fue el nombre que decidió Carmen para mí. Dijo que le hacía recordar a una buena amiga. A mí me gustaba, me sentía cómoda con él.

Flashback
Mis primero tres días con mis nuevos hermanos fueron muy alegres. Ya no estoy más confundida y se perfectamente que no estoy enferma. Al contrario, creo que me gusta esto de ser vampira, se me da bien.

Esa tarde cuando Carmen me abrazo y me contuvo, supe que no estaba sola, que tanto Carmen, Tanya y mis hermanos estarían para mí siempre. Y eso influyo profundamente en mí.

Kate me dijo que tenía un poder extra además de todas las cualidades que tienes al ser un vampiro: Fuerza, equilibrio, belleza, entre otras que a medida que pasaban las horas las fui experimentando. El poder de Kate era que ella, a través del contacto físico, podía enviar una corriente eléctrica que podía incapacitar el ataque de otros vampiros o humanos, en caso de sentirse amenazada.

Me sorprendió mucho saber que podíamos tener poderes, solo algunos de nosotros. Era algo surrealista.

-Vamos a cazar, o ¿qué prefieres seguir muriéndote de sed?- Me reto Tanya.

Suspire, exhalando el aire por la boca. Desde que me habían explicado que te me tenía que alimentar de animales, no me pareció nada fuera de lo normal. Antes cuando era humana, recordé que comía carne de vaca, pollo y cerdo. Hasta pescado.

Pero cuando me dijeron que debía cazarlos y como era el método, me sentí un poco ahogada, esta opresión en mi pecho se intensifico más aun cuando mis hermanos y yo nos dirigíamos hacia las profundidades del bosque. No podía negarlo, estar en el bosque me daba la sensación más maravillosa que nunca había podido experimentar hasta que me convertir en vampiro. El aire de libertad, misterio y paz. Era todo lo que necesitaba para sentirme como en casa.

-¿Estas lista?- Pregunto Eleazar.

Lo mire con duda. Mis hermanas solo miraban y se dejaban llevar por los ruidos y miraban de vez en cuando para todos lados.

-Sí, bueno eso creo.- le conteste a mi hermano.

-Ok, mira es sencillo. Ya sabes que primero tienes que captar el olor.- Me aconsejaba Eleazar.

-Una cosa- Interrumpió Kate.- Si por si acaso percibes el olor de algún humano. Debes automáticamente refrenarte. No nos gusta hacerles daños. Recuerda que antes fuiste uno de ellos. Y que si matas a uno, dejas a una familia rota.-Me miro intensamente a los ojos Kate. Vi un estibio de profundo dolor en sus ojos. Quise abrazarla pero ella estaba a tres metros lejos de mí. Y me acobarde.

-Prometo no defraudarte hermana.- Le dije con toda la sinceridad y me vi reflejada en sus pupilas, para que ella se quedara tranquila.

-Gracias.- Susurro muy suavemente.

-¿Brenda esta lista?- Me vi obligada a apartar mi atención de Kate para ver a Carmen.

-Eso espero.- volví a decir.

-Mejor te enseño y tú luego me copias.- Eleazar se relajo por completo. Se paro derecho con sus manos a los costados de su cuerpo y sus piernas abiertas hasta llegar al ancho de sus hombros. Entro en una especie de trance. Solo inspiraba profundamente y exhalaba pausadamente. Cuando eso de repente abre los ojos y mira hacia su costado derecho y comienza a correr. En ese momento se encontraba en frente mío a unos dos metros.

Pude percibir el olor del ciervo que no se encontraba a más de una cancha de futbol de distancia. Sabía que el ciervo estaba masticando alguna hierba. Y que solo se daría cuenta del peligro cuando Eleazar saltara sobre él, ya que llevaba mucho tiempo cazando y perfeccionándose.

El animal no puso ni resistencia. Solo se movió un poco cuando Eleazar comenzó a sesionar de la arteria del cuello del animal.

Fue como si yo estuviera presenciando toda la escena enfrente a mis ojos, como si no existiese la distancia. Vi el rostro del animal, asustado y deformado a medida que iba perdiendo la vida. Sus ojos que al principio brillaban, se fueron apagando.

Nunca había matado a nadie. Menos a un animal. Quería llorar y detener a Eleazar, pero sería estúpido. De ellos bebíamos. De ellos saciábamos nuestra sed. Desee por un momento solo comer pastos como la vaca pero sabía que mi cuerpo reaccionaria peor que como lo hizo con el agua.

Eleazar desgarro el cuello del animal y luego corto el estomago con su mano izquierda. Dándole así el efecto de que un animal lo había hecho. Solo por si acaso un cazador lo encontraba. Así nunca sospecharían de nuestra existencia.

Se acerco a nosotras sin ningún rastro de sangre o tierra. Estaba perfecto. Beso a Carmen, quien se lo comía con la mirada. Creo que necesitaban intimidad. Sonreí ante la escena. Kate suspiro y Tanya solo negaba con una sonrisa por lo romántica que era su hermana Kate y los tortolos de sus hermanos mayores.

Carmen y Eleazar se miraron tiernamente mientras se les iba la eternidad en ello. Y se besaron dulcemente. En ese beso se dijeron todo. Con tantos siglos juntos la comunicación entre ellos era casi siempre con gestos.

Me perdí en mis pensamientos, me tome una siestita por así decirlo. Mientras mis hermanos hablaban. Quise recordar, aunque fue en vano. Si alguna vez habré sentido algo parecido. Pero no pude recordar y volví a sentir esa opresión en el pecho.

-Brenda vuelve a nosotros.- Me llamo Tanya.

-Me eche una siestita.- Sonreí y me acompaño Kate.- ¿En qué estábamos?

-Inténtalo.- Me ordeno Eleazar.

Volví a hacer todo ese pequeño pero excitante ritual. Y lo percibí. Era otro ciervo. A unos 130 kilómetros de aquí. Se encontraba alejado de su manada. Comencé a correr. El aire, la velocidad y la adrenalina era el éxtasis que experimentaba cada vez que corría. Cuando llegue a menos de tres minutos. El ciervo me miro, y mi garganta de repente comenzó a palpitar en mi cuello. Estaba a punto de saltar encima del animal. Cuando de detuve a mirar sus ojos. Vi el miedo y me angustie.

El ciervo aprovecho mi distracción y corrió lo más lejos que pudo de mi. Si realmente lo deseaba, lo hubiera seguido y lo hubiera matado. Pero no estaba en mi educación, en lo que era Yo realmente. Lastimar y mucho menos matar a cualquier ser vivo que respirara o caminara.

Volví hacia donde mi familia observaba con detenimiento mi acción. Me miraron con comprensión.
-  
Esto va a ser difícil.- Comento Carmen.

Kate se acerco a mí y paso un brazo por mis hombros.- No te preocupes Bren, a mí también me costó acostumbrarme a mi nueva dieta, pero veras con el tiempo que no es tan malo.- Me infundio valor con una sonrisa.

-Lo sé Kate.- solo atine a decir con mis ojos perdidos en los arboles.

-Volvamos a casa.- dijo Carmen.

-Iré a buscar a Irina.- Aviso Tanya.

-Ok, pero no tardes mucho. Llama por cualquier cosa.- Pidió Carmen.

-Veo si hay señal o si me puedes escuchar.- dijo Tanya.

-Ok.-finalizo Carmen.

Caminamos en silencio hasta llegar a casa.

Últimamente Irina estaba muy apagada. Estaba en un estado de zombi por así llamarlo. Solo deambulaba por la casa. No se reía y suspiraba todo el tiempo. Siempre que se dirigían mis hermanos para hablarle, ella no los escuchaba.

Una situación desesperante que venía teniendo lugar hace ya una semana, me había explicado Kate la segunda noche desde mi llegada a la familia.

No sabía nada pero me preocupaba verla tan triste.

Anoche las escuche hablar desde mi habitación.

-Volverá Iri, solo tenle paciencia.- Le comento Tanya.

- Ya no se qué pensar. Creo que iré a buscarlo.- Irina pensó en voz alta.

-No es para tanto, sabes que tenía que ir a ver a una vieja amiga. No tienes porque sospechar nada. Ya sabes que Él la quiere como una hermana. Aparte Laurent te había dicho que su amiga no estaba pasando por un buen momento.

- Lo sé, pero lo extraño. Y ¿Si le paso algo?- Pregunto Irina.

-No hermana, Él lleva mucho tiempo solo. Sabe cuidarse.- Le contesto Tanya.

Irina la miro y luego desvió su vista y se dirigió a su cuarto. Todo esto ocurrió en la sala.

Todo esto pensé mientras entrabamos a la casa. Fui directo al cuarto a mirar un poco de tele.

Al día siguiente, Tanya volvió sin Irina. Todos en casa estaban preocupados, incluyéndome.

-Kate, Tanya, Brenda. Iremos a buscar a Irina, cuiden la casa y no se alejen mucho.- A veces Carmen, por ser la mayor se comportaba como nuestra madre. Eso me gustaba mucho.

- Si Carmen,- Contestamos al mismo tiempo. – Nos vemos en la tarde.- Se despidió Kate.

Kate se acerco a mí y entrelazo su brazo con el mío.

-¿Qué tal si vamos a ver si hoy desayunas Brens?- Me pregunto entusiasmada Kate.

-Está bien. Voy a intentarlo.- Le prometí a mi hermana.

-Las acompaño- Se prendió Tanya.

Nos dirigimos al bosque. Íbamos a la par, ambas me llevaban media cabeza de altura. Era la más enana de la familia. Y me había detenido a observarlo ahora.

-Bueno ¿recuerdas las técnicas de Eleazar? Tan solo inténtalo.- Dijo Kate cuando nos detuvimos en un muy pequeño prado.

-Creo que voy a cazar también.- dijo Tanya. Mientras comenzaba a correr porque olfateo un ciervo.

Mire a Tanya que mientras se alimentaba me mostraba que movimientos tenía que hacer.

Fin de Flash Back

-Creo que ni bien llegue a casa, voy a tener que bañarme- conteste con sarcasmo mientras Tanya me instruía como debía atrapar al ciervo.

Mire mi ropa y la de Tanya que continuaba limpia, y Kate se rio por el gesto que hice con mis cejas. Siempre se reía por como actuaba, dice que soy muy graciosa. A mí me hacía muy feliz hacerla reír sin darme cuenta.
-  
Vamos Brenda ni que fuera tan difícil, solo relájate y déjate llevar por tu instinto.- Me alentó Tanya.
 
Aunque no necesitase de él, realmente. Tomé aire, solo para tomar el impulso y me deje llevar por mi instinto.

Solos tú & yo * Capítulo 29






ADAPTACIÓN

Capítulo 29:

Salgo del salón a toda velocidad y bajo por las escaleras. Mi vista está tan nublada y mi corazón late tan fuerte, que no me doy cuenta que Senna y Zafrina están allí hasta muy tarde cuando Zafrina ya esta tirada en el suelo.


-Ay Dios mío, lo siento tanto, yo...

Me inclino y le ofrezco mi mano, esperando que ella la agarre y así poder ayudarla a ponerse en pie.

Y mientras le pregunto varias veces si está bien, me estremezco de la vergüenza cuando ella ignora mi mano y pasa el trabajo de ponerse en pie ella sola. La observo mientras se arregla su falda y se sube las medias y observo asombrada como sus rodillas flacuchas se curan instantáneamente, porque nunca antes había considerado la posibilidad de que ellas podrían ser como yo.

-¿Tú... tú eres...?

Pero antes de que pueda pronunciar la palabra, Zafrina mueve la cabeza y dice: 

-Por supuesto que no. -Asegurándose de que sus medias estén exactamente a la misma altura. -Nosotras no somos nada como tú- dice ella entre dientes, alisando su chaqueta azul y falda de cuadros. Luego ella mira a su hermana, que es más amable, y esta está moviendo su cabeza.

-Zafrina, por favor. Recuerda tus modales...- Senna frunce el ceño.

Pero aunque Zafrina continúa mirándome fulminantemente, su voz es más suave cuando dice:

-Bueno, no lo somos.

-¿Entonces... entonces tú sabes lo que soy?- Le pregunto mientras escucho a Zafrina pensar: ¡Pues claro! Mientras Senna asiente solemnemente. 
-¿Y piensas que soy mala?
Zafrina pone los ojos en blanco, mientras Senna sonríe gentilmente y dice: 
-Por favor, ignora a mi hermana. Nosotras no pensamos nada de eso. No estamos en posición de juzgar.

Yo las observo a ambas, reparando en la piel pálida, en sus enormes ojos oscuros, en el flequillo cortado de manera sesgada, como si hubiese sido con una navaja y en los delgados labios. Sus rasgos son tan exagerados que parecen personajes de manga y no puedo evitar pensar lo extraño que es que dos personas sean tan idénticas por fuera y tan diferentes por dentro.

-Dinos que has aprendido- dice Senna sonriendo, mientras toma la delantera en la carretera, asumiendo que la vamos a seguir, lo cual hacemos. -¿Encontraste las respuestas que buscabas?

Y más.

Me he quedado sin habla y con los ojos enormes desde que ese cristal se quedó en blanco. No tengo idea de qué hacer con todo es conocimiento que se me ha dado. Pero sé muy bien que tiene el potencial de cambiar, no solo mi vida, si no la del mundo entero y aunque debo admitir que tener acceso a un conocimiento tan poderoso es increíble; la responsabilidad que eso conlleva es enorme.

O sea ¿qué se supone qué haga ahora que lo sé? ¿Me habrán dado esa información por alguna razón de carácter global? ¿Estarán esperando algo de mí y yo ni siquiera lo sé? Y si no es así, ¿entonces para qué?

En serio ¿por qué a mí? Seguramente no soy la primera persona que pregunta este tipo de pregunta. ¿O lo soy?

Y la única respuesta convincente que imagino es que tal ves se supone que yo regrese al pasado.

Quizá se supone que regrese.

No para detener asesinatos, detener guerras y básicamente cambiar el curso de la historia;
simplemente no creo que sea la chica adecuada para ese trabajo. Pero sí creo que se me ha mostrado esta información por una razón, una que lleva directamente a lo que he estado pensando durante todo este tiempo: que todo el asunto del accidente, mis poderes psíquicos y el que Edward me haya hecho inmortal fue un terrible error. Y si puedo volver en el tiempo e impedir que el accidenta suceda, entonces todo podría ser de la manera que era antes. Podría regresar a Oregón y regresar a mi antigua vida como si esta vida nunca hubiera ocurrido. Lo cual es lo que he estado deseando todo el tiempo.

¿Pero y qué pasará con Edward? ¿Él también regresará al pasado? Si eso pasara ¿seguirá él estando con Tanya hasta que ella se las arregle para matarme y hacer que todo vuelva a ocurrir? ¿Estaré solo retrasando lo inevitable? ¿Seguirá todo igual, excepto por mí? ¿Morirá Edward a manos de Emmett, mientras yo estoy en Oregón completamente ignorante de su existencia? Y si ese es el caso ¿cómo podría dejar que eso sucediera? ¿Cómo puedo darle la espalda a la única persona que he amado?

Sacudo mi cabeza y veo que Senna y Zafrina aún me están observando, esperando por mi respuesta.

Pero no tengo la menor idea de qué decir, así que en cambio me quedo allí parada y boquiabierta como una idiota pensando cómo, incluso en Summerland, un lugar de amor y perfección absoluta, sigo siendo una boba.

Senna sonríe y cierra sus ojos mientras sus brazos se llenan de tulipanes rojos. Hermosos tulipanes rojos que ella pronto me ofrece.

Pero yo me rehúso a tomarlos y las miro con los ojos entrecerrados, mientras retrocedo y me alejo.

-¿Qué estas haciendo?- Las observo a ambas y mi voz es tenue y frágil mientras me doy cuenta que ellas se ven igual de confundidas que yo.

-Lo siento- dice Senna intentado calmarme. -No estoy segura de por qué lo hice. El pensamiento simplemente apareció en mi cabeza y...

Yo observo como los tulipanes se disuelven en sus dedos, regresando al lugar de donde vinieron.

Pero el que ellos hayan desaparecido no hacen ninguna diferencia y todo lo que quiero es que ellas también se vayan.

-¿Aquí nada es privado?- Grito, sabiendo que estoy exagerando, pero soy incapaz de detenerme porque si esos tulipanes fueron algún tipo de mensaje, si ella estaba escuchando mis pensamientos y estaba intentando persuadirme de que dejara el pasado y me quedara aquí, bueno, eso
definitivamente no es asunto suyo. Ellas podrán saber todo sobre Summerland, pero no saben nada sobre mí y no tienen ningún derecho a meterse. Ellas nunca han tenido que tomar una decisión como esta. Ellas no tienen idea de cómo se siente el perder a todas las personas que alguna vez amaste.

Retrocedo otro paso y veo como Zafrina frunce el ceño, mientras Senna mueve la cabeza y dice:
-No hemos escuchado nada. De verdad. No podemos leer todos tus pensamientos, Bella. Solo leemos los que se nos permiten. Lo que sea que viste en los registros akashicos es solo tuyo. Nosotras estamos solo preocupadas por tu sufrimiento. Eso es todo. Nada más y nada menos.

Yo entrecierro mis ojos sin confiar en ella ni por un segundo. Probablemente han estado todo el tiempo fisgoneando en mis pensamientos porque de otra manera ¿Por qué me darían los tulipanes? ¿Por qué manifestar eso?

-Yo ni siquiera estaba visitando los registros akashicos- le digo. -Esta habitación era...- hago una pausa, tragando con dificultad mientras recuerdo el olor de los brownies de mi mamá, cómo se sentía la manta de mi abuela y sé que puedo volver a tener todo eso. Lo único que tengo que hacer es esperar el día y la hora correcta para poder regresar con mi familia y amigos. Yo sacudo la cabeza y me encojo de hombros. -Esta habitación era diferente.

-El Salón Akashico tiene muchas caras- Senna asiente. -Se transforma en lo que sea que necesites.

Ella me mira, sus ojos estudiando mi cara mientras me dice:
-Nosotras nos presentamos nada más que para ayudar, no para hacerte sentir mal o confundirte.

-¿Qué? ¿Ahora ustedes son como mi ángel de la guarda o guía espiritual? ¿Dos hadas madrinas vestidas como colegialas?

-No.- Dice Senna riendo.

-¿Entonces quiénes son ustedes, qué están haciendo aquí y cómo es que siempre se las arreglan para encontrarme?

Zafrina me fulmina con la mirada y toma a su hermana por la manga, urgiéndola a irse. Pero Senna se queda inmóvil, mirándome a los ojos cuando dice:
-Nosotras estamos aquí solamente para asistir y ayudar. Eso es todo lo que necesitas saber.

Yo la miro por un momento, luego a su hermana, y después sacudo la cabeza y me voy. Ellas son deliberadamente misteriosas, demasiado raras y algo me dice que sus intenciones no son buenas.

Aún cuando Senna me llama, yo sigo caminando determinada a poner cierta distancia entre nosotras, mientras me acerco a una mujer con pelo castaño que está esperando afuera del teatro. Una mujer que, al menos de espalda, se parece mucho a Bree.


lunes, 12 de marzo de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 3



Capitulo 3: Perdiendo el Control.

Sentía que volaba en los brazos de Tanya. Tenía la vista fija en el suelo, mis ojos solo alcanzaban a ver la nieve y alguna que otras manchas difusas negras, que podían llegar a ser tierra o piedras pero no le di mucha importancia. Tanya cargaba con mi peso y parecía no molestarle.

En medio de tantos arboles desnudos y pinos, pude visualizar una cabaña grande de estilo hogareño, alta con techo de tejas y chimenea cubierta por una capa de nieve. Realmente parecía una postal. Los arboles la rodeaban por atrás y las paredes de la casa estaban cubiertas de piedras. Con ventanas amplias rectangulares. Se veía que había luz adentro. La puerta de madera estaba tallada. Parecía una casa sacada de un cuento de hadas.

Tanya me sostuvo con el brazo izquierdo en frente de la puerta, me miro preocupada. Para luego tomar el picaporte con la mano derecha y abrir la puerta.

Si de afuera, la casa parecía irreal, adentro era mejor. Lleno de flores y margaritas. Las paredes de ladrillo bien delineadas, la chimenea era grande y amplia, con algunos troncos encendidos. Los muebles eran de algarrobo. Las salas están muy bien iluminadas con un estilo colonial y los pisos eran cerámica texturado. Una casa de campo moderna con todos los lujos. Me enamore de la casa.

Pero no refleje ningún indicio de humor repentino. Estaba cansada.

Tanya me recostó en un sillón grande de cuero color cal. Y ella se sentó en la mesa ratona que tenía en frente del sillón.

-¿Qué aspecto tienes? Me estas preocupando. No sé qué hacer contigo. Necesito que hagas un intento más y me digas como te sientes. Cuéntame algo de ti. No quiero asustarte si comienzo a contarte lo que realmente eres.- Tanya estaba impaciente, me inspeccionaba con la mirada el rostro, los ojos y el estado de mi ropa y mi cuerpo ovalado.

Quería contarle, hablar con ella y preguntarle si acaso ella pudiera ayudarme con mi enfermedad. Pero había dicho que no podía decirme nada, porque no quería asustarme. Yo sabía que no me asustaría. Tenía muy bien asumido que estaba enferma y no temía ni la muerta y no sentía vergüenza tampoco. 
Estaba al tanto que me quedaba poco tiempo y no quería ser una carga para ella ni para su familia. Solo aspiraba saber que tenía para poder convivir con ello.

-Encima Carmen no viene, no sé qué hacer.- Tanya pensaba en voz alta.

Y mientras decía muchas palabras en tan pocos segundos. Puede apreciar unas tonalidades  fresas en su cabello rubio. Era hermoso se veía sedoso. Tan vital al igual que ella. Sus ojos, que hasta ahora no me había detenido a mirar eran de un líquido topacio. Bellísimo. Pero no se parecían en nada a los míos. Que eran de un intenso color ónix. No me gustaba para nada mis ojos y menos cuando lo tenia de color rojo carmesí. Intimidaban a cualquiera.

Incluyéndome.

-Mira, porque no mejor te das una ducha y te cambias de ropa.- Me dijo Tanya.

-¿Có-mo?- La mire confundida.- ¿Cómo dices?- Pregunte con duda. Sabía que no tenía que desconfiar de su amabilidad pero desconocía todo lo que estaba diciendo.

- ¿Recuerdas como bañarte, asear tu cuerpo?- Me pregunto. Mi cabeza hizo un clic. Y se encendió la lamparita.

-Ohh! –Fue todo lo que pude decir.

Tanya me sonrió con entusiasmo y me tomo delicadamente de la mano y me llevo por la casa y me mostro los cuartos de sus hermanas y hermano. La casa era maravillosa, muy limpia y ordenada por donde la vieras. Muy acogedora. Me llevo al baño. Estaba muy bien equipado y tenía una puerta que conducía a un dormitorio. El cual me indico Tanya que sería mi cuarto.
Estaba más que agradecida con Tanya por su hospitalidad, y ni bien recuperara mis fuerzas y supiese que clase de enfermedad tenia, buscaría un empleo para devolverle el favor pagando la mitad de los gastos de la casa.

Me enseño a enjuagarme el cabello y me indico para que se usaban los distintos elementos de baño. Me dejo unas toallas y unas pantuflas (*) para ponerme en los pies.

Me termine de bañar y estaba súper relajada. Pero me sentía débil y la garganta me quebraba. Me dolía mucho hablar, pero debía intentarlo por Tanya.

Entre a mi nuevo cuarto. Tenía una cama de dos plazas con unas sabanas color crema y un acolchado muy suave al tacto. Está equipada con una Televisión y un par de artefactos electrónicos que no recordaba bien. Una repisa vacía para colocar libros o adornos. Una mesa de escritorio, una puerta que conducía al armario. El cual era exageradamente grande. No podía quejarme, mi cuarto es muy bonito.

Me acerque a la cama y vi unos jeans azules gastados que se amoldaban a mis piernas, una blusa de un suave color pastel apagado con botones en el pecho de mangas largas, con unos zapatos claros de medio taco y un conjunto de ropa interior. Muy delicado.

Me cambie y llame a Tanya. Quien acudió enseguida. Tanya me pidió permiso para peinarme. Y mientras ella moldeaba las ondas de mi cabello yo le conté como fue que llegue hasta donde ella me encontró.

No paso más de quince minutos cuando escuchamos que abrían la puerta y se escuchaban voces femeninas y la de un hombre riendo y bromeando muy animadamente. Luego escuchamos una dulce voz de una mujer llamando el nombre de Tanya.

Tanya me sonrío y me alentó a seguirla.

-Conocerás a la familia- Me animo y me tomo de la mano y me llevo hasta la sala. Familia. ¿Habré tenido una antes? Desterré ese pensamiento pronto. 

Ya tendría tiempo para pensar en ello.

Me alegre mucho de que Tanya me presenta a su familia y además que me incluya en ella. Llegamos a la sala en donde antes me había recostado en el amplio sillón, y vi a las personas más hermosas que hubiera visto jamás. Eran tres mujeres, todas de tez pálida. Dos de ellas eran rubias y esbeltas, y la tercera tenía el cabello negro. No superaban los 20 años. Y por último a un hombre de no más de unos 23 o 24 años, también de tez pálida con un toque de oliváceo en la piel al igual que la mujer de cabellos oscuros. Su cabello es castaño oscuro. Todos tenían los mismos ojos topacios en distintas intensidad.
Los cuatro me miraban atentamente, yo no daba más de la vergüenza eran demasiados perfectos. No encajaba para nada en mi nueva familia.

-Hermanos, quiero presentarles a la nueva miembro de la familia. Ella no recuerda su nombre ni su procedencia, pero sé que con nuestra ayuda podrá salir adelante.- Me presento Tanya. Todos se acercaron a saludarme y abrazarme. Cada uno me decía que nunca me sentiría sola en esta familia. 

Ya me tomaron como la hermana pequeña a quien debían proteger. Me sentí muy consentida por ellos.

-Bueno soy Eleazar, soy el esposo de Carmen.- Se presento el único hombre y hermano de la familia mientras abrazaba a la mujer de cabellos oscuros. – Hola- me sonrió Carmen.

- Yo soy Kate. Y bienvenida a la familia.- Me sonrío de oreja a oreja.

-Mi nombre es Irina y me alegra mucho que te hallas unido a la familia.- Me sonrió cordialmente asintiendo con la cabeza.

-Y bueno hay que ponerte un nombre.- Animo Eleazar.

Tanya puso cara pensativa. Y las hermanas le copiaron el gesto. Yo miraba divertida la escena.

-Qué tal si buscamos en internet alguna pagina de nombre y te lo nombramos todos, para ver si recuerdas el tuyo.- explico Carmen.

Todos asistieron y fueron a sentar al gran sillón. Yo los copie y Tanya se sentó en la mesa ratona, mientras Kate iba revoloteando por la casa buscando una laptop.

Llego y se sentó al lado de Tanya y comenzó a escribir.

-Ok, déjame ver. Tienes idea de si tu nombre era antiguo o nuevo.- Me pregunto Kate con dulzura.

- En realidad no lo sé. Pero si quieren pueden escoger uno nuevo, no hace falta buscar mi nombre por internet.- Le conteste. Nunca recordaría o reconocería mi nombre.

Tanya me miro con pesar al igual que Eleazar e Irina. Carmen estaba pensando. Y en eso me miro fijamente. Eleazar se dio cuenta y le pregunto por mí.

-¿Qué tienes en mente querida?

-Solo estaba pensando que capaz si Kate le da una sacudida a esa cabecita, ella podría recordar algo.- Continúo Carmen con la mirada perdida en sus reflexiones.

-Explícate hermana.- Le pide Tanya por todos.

- Si dime que pasa por esa cabecita, y que tengo que ver Yo en todo eso. – Dijo Kate mirando a Carmen.- No es que no quiera ayudarte, pero no quiero hacerte daño.- Me dijo mirándome a los ojos.

¿Daño? ¿Sacudida? Volví a perderme el hilo de nuevo,  mientras ellos pensaban. Yo no lograba imaginar a que se refería con lo de sacudida.

-Tanya le has contado lo que somos y lo que ella es ¿verdad?- Pregunto Irina que hasta el momento mantuvo el silencio.

Tanya se golpeo con la palma de la mano la cabeza y nos miro a todos.

-¡Ahí se me olvido!, lo que pasa es que espere a que llegaran,- Miro a sus hermano y luego se dirigió a mi.- No lo hice al propósito sino porque temí tu reacción y pensé que capaz te podías poner violenta. Y por un tiempo tú serás más fuerte que nosotros.- contesto Tanya y Yo seguía sin entender. Más fuerte que nosotros. Quería creerles pero sabía que no era así, lo único que se hacía más fuerte era el dolor punzante de mi garganta.

-Bien Tanya, no habíamos pensado en eso.- Puntualizo Eleazar.

-Bien, mira si no te has dado cuenta tú…- Tanya comenzó a hablar y todos me miraban con atención. Yo no podía aguantar más. Pero solo me quedaba esperar y escuchar a Tanya.- Eres una neófita.

-¿Y cuanto tiempo me queda?- Pregunte con determinación.

Cinco pares de ojos topacios me miraron sin entender.

-Ehh, no creo que dure más de un año. Y luego se va.- Me respondió Kate.

La confusión se leía en todos los rostros de esa casa. no creo que dure más de un año. En menos de un año o de decidía a vivir mi vida o lo que sea que tenia o buscaba las respuestas al porque no recuerdo nada. No tenía tiempo. De eso si estaba segura.

-No quiero preocuparlos, Tanya gracias por ser tan amable y hospitalaria conmigo. Pero no quiero que acarren con los gastos.- Dije seria.

Eleazar, Kate e Irina arrugaron la frente y se aguantaron una ¿sonrisa? 
Carmen enarco una ceja y Tanya me miro con comprensión y una media sonrisa.

Les parecía gracioso el hecho de que me quedaba un año de vida o ¿Qué?

-Cariño- Tanya me miro con ternura.- No estás enferma- concluyo posando una mano en mi hombro.

Kate e Irina rieron. Y Carmen y Eleazar me miraron enternecidos también. 
Yo no cavia de felicidad. Un gran peso se esfumo de mi pecho. Pero aun así el fuerte ardor de mi garganta no cesaba.

-¡Pero me duele horrores mi garganta!, si que estoy enferma.-Los mire con enojo.- Por un momento les creí, pero vamos si no estoy enferma porque no he dormido ni comido en días. Estoy empeorando-. Ellos solo escuchaban divertidos lo que yo les decía con seriedad. Comenzaba a preocuparme, creo que están locos.

- Cariño si dejas que te expliquemos de que se trata tu enfermedad- Y todos soltaron risas.- Veras que no hay nada de qué preocuparse.- Termino de decir Tanya.

Le obedecí.
-          
Mira nosotros somos vampiros.- Me dijo Tanya con cautela.

Me reí ante esa absurda respuesta. ¡Por Dios, y yo que pensada que estaban locos! Con esto lo habían confirmado.
-          
Tanya por favor sincérate conmigo. No es necesario que inventes cosas, se que parezco una niña porque no recuerdo como se hacen las cosas pero puedo sobrellevarlo.- dije con determina miento. Eran demasiados perfectos y buenos para serlo.

-         ¡Ahí! Que dolor de cabeza que eres mujer.- Me dijo Irina. Kate solo se aguantaba la risa. Los demás con paciencia, se acomodaron mejor en el sillón.

-         No estoy diciendo tonterías. Y ya me di cuenta que no eres una niña.- Me dijo Tanya.- Ahora cállate y por favor no interrumpas si no es para decir algo con inteligencia.- Tanya había perdido la paciencia conmigo. Lo habrá hecho mi antigua familia también y por eso me abandonaron en el bosque. Comencé a sollozar, no podía detener mis nervios y no podía aguantar más mi tristeza. Comencé a llorar pero cuando me di cuenta de que no caían las lágrimas me asuste.

-Tanya la has ofendido.- Comento con reproche Carmen.

Pero todo fue muy rápido. Inconscientemente me eche para atrás de ellos y me golpee contra la pared rompiendo un cuadro que se encontraba colgado. 
Todos abrieron los ojos con sorpresa. No se esperaba esa reacción mía, ni yo.

-¿Qué demonios me está ocurriendo?-Pregunte mientras pasaba repetida veces mis dedos por los ojos y nunca se humedecían pero Yo continuaba llorando.

- Por favor cálmate cariño,- Esta vez hablo Carmen.

Camino unos pasos y me abrazo. Yo llore sin derramar ni una lágrima. Me abrace fuertemente a ella. No podía quitar de mi cabeza el único pensamiento de que tal vez estoy acá porque mi propia familia de abandono y me invento una enfermedad, que resulto no serlo solo para deshacerse de mí.

Mientras Carmen acariciaba mis cabellos con suavidad. Me hablo.
-      
   No lloras, no te lastimas, ni comes ni bebes nada porque somos vampiros.- Me confesó Carmen.
-          
Tampoco dormimos ni sentimos frio o calor corporal.-  Se acerco Eleazar y acaricio mi espalda.

Yo me separe de los brazos de Carmen. Y los mire. Si, no sentí en ningún momento frio o calor, soy vampiro. Entonces eso quiere decir que bebo sangre. Pero desde que tengo memoria que se que no lo hice. Entonces… esto significa que si aparecí en el bosque fue porque ni bien mi familia se entero de lo que era me abandonaron y me exiliaron en el bosque para que no les cause problemas. O peor aún, capaz los hubiese matado y corrí lo mas que pude y me perdí en el bosque.

Mi cabeza no podía dejar de pensar en un sinfín de motivos por los cuales parecí sola en el bosque.
-      
   No estás sola. Sí, me has entendido bien.- Me dijo mirándome directo a los ojos Carmen.
-          
Siento mucho lo del cuadro.-Me disculpe.

Me sonrieron ambos y me abrazaron. Irina, Kate y Tanya se veían tristes. Como se les afectara el hecho de que me sintiera tan desorientada y aturdida.

Me volví a sentar en el sillón pero esta vez entre Carmen y Kate. Eleazar estaba al lado de Carmen, Irina y Tanya enfrente de nosotros sentadas en la mesa ratona.

-Se que te  sientes confundida, pero debes calmarte. Y permitirnos contarte como serán las cosas a partir de ahora.- Comento Carmen.

Yo solo los mire he comenzaron a contarme de que iba esto de ser vampiro y las cosas importantes que tenía que saber. Como por ejemplo las cosas que ya no haría más mi cuerpo, como llorar o comer…


Solos tú & yo * Capítulo 28






ADAPTACIÓN

Capítulo 28:



Esta vez cuando llego a Summerland, me paso de largo el aterrizaje en el campo, eligiendo en cambio caer justo en el medio de lo que ahora me gusta pensar como la calle principal. 
Luego me levanto, me sacudo, asombrada de ver a todos a mí alrededor solo siguiendo con sus asuntos, como si ver alguien caer del cielo a la vereda fuese algo normal, algo que ocurre todos los días. Aunque supongo que por estas partes lo es.

Me abro camino pasando por bares, karaokes y salones para el cabello, caminando los mismos pasos que Senna y Zafrina me mostraron, sabiendo que podría solo desear estar ahí en cambio, pero aun ansiosa por aprender los caminos. Y luego de pasar rápidamente por el callejón y un giro repentino en el boulevard, corro por los escalones de mármol y me paro frente a esas puertas enormes del frente, viendo como se abren para mí.

Entro al hall de mármol, notando como esta mucho mas lleno que la vez anterior. Revisando las preguntas en mi cabeza, no muy segura si necesito los registros Akashic o si puedo encontrar mis respuestas justo aquí. Preguntándome si mis preguntas como ¿exactamente quien es Emmett? Y ¿Cómo puedo frenarlo y salvarle la vida a Edward? Requieren ese tipo de acceso asegurado.

Pero entonces, sintiendo que debo simplificar y unirlo todo en una oración ordenada, cierro los ojos y pienso: Básicamente, lo que quiero saber es esto: ¿Cómo puedo volver todo a como era antes?

Y en cuanto el pensamiento se completa, una puerta se abre frente a mí, su calida luz invitándome a entrar a un cuarto blanco y sólido, ese blanco como arco iris. Solo que esta vez, en vez del banco blanco de mármol, hay un reclinador de cuero.

Me muevo hacia él, tirándome en el asiento, extendiendo el apoya pies, y acomodándome. 

Sin darme cuenta que estoy sentada en la réplica exacta de la silla preferida de mi papa. Corro los dedos por el cuero. Ahogando el llanto cuando me acuerdo de ese día. Todos esos días. Cada uno de esos deliciosos y encantadores días que una vez di por sentados pero ahora me encuentro extrañando tanto que apenas puedo soportarlo.

Haría lo que fuese para poder volver. Lo que sea si pudiese volver y ponerlo de la manera en la que alguna vez fue…

Ni apenas el pensamiento se completa, cuando el espacio antes vacío empieza a transformarse.
Rearreglandose de un cuarto casi vacío con solo el reclinador a una réplica exacta de nuestro viejo estudio.

El aire perfumado con el olor de los famosos brownies de mi mama, mientras las paredes se
transforman de un blanco perlado a un suave beige que ella prefería llamar “madera perlada”. Y cuando la colcha de tres azules que mi abuela tejió de repente cubre mis rodillas Viendo como todas las piezas se acomodan en sus lugares, hasta que cada foto y libro esta presente. Pedí que todo volviese a como estaba antes.

Porque la verdad es que, me estaba refiriendo a Edward y a mi…
¿O no?
O sea, ¿es realmente posible volver atrás en el tiempo?
¿O es esta réplica de vida, este repentino panorama familiar, lo mas cerca que llegare jamás?

Pero justo en cuanto me cuestiono mí alrededor y el verdadero significado de lo que quise decir, la televisión se enciende, y una serie de colores corren por la pantalla… una pantalla hecha de cristal, justo como el cristal que vi el otro día.

Arreglo la manta a mí alrededor, apretándola bajo mis rodillas, mientras las palabras L´HEURE BLEUE llenan la pantalla. Y justo cuando me estoy preguntando que podrían significar, una definición escrita en la más hermosa caligrafía aparece, diciendo:

Una expresión francesa, “la hora azul” se refiere a la hora entre el amanecer y la noche. Un
momento reverenciado por la cualidad de su luz, y también por ser el momento en el que el olor de las flores es más fuerte.

Miro de soslayo a la pantalla, mientras las palabras desaparecen y la imagen de una luna aparece en su lugar… una luna llena gloriosa… brillando del más hermosos azul… un matiz que es casi igual al cielo.

Y entonces… y entonces me veo a mi… en esa misma pantalla. Vestida de jeans y un suéter negro, mi pelo suelto, mirando por una ventana a la misma luna azul… mirando mi reloj como si esperase algo… algo que esta pronto a llegar. Y a pesar del estado borroso, como si fuese parte de un sueño, de verme a mí a pesar de no ser realmente yo, puedo sentir lo que ella siente, escuchar lo que ella piensa.

Ansiosamente esperando el momento en que el cielo se torne del mismo tono que la luna, un hermoso azul profundo y oscuro sin rastros del sol… sabiendo que es la única oportunidad que tiene de encontrar su camino de vuelta a este cuarto y volver a un lugar que alguna vez creyó perdido.

Yo miro, mi vista pegada a la pantalla, jadeando mientras ella levanta una mano, presiona un dedo en el cristal, y es llevada en el tiempo.


sábado, 3 de marzo de 2012

Una nueva vida sin recuerdos * Capítulo 2







Capitulo 2: Perdida.

 Algo no andaba bien.  Se sentía adolorida, con un millón de retorcijones y punzadas internas que se extendían por mi cuerpo. Me ardía todo y solo quería que acabara para poder seguir durmiendo.

Pero la tortura era tan intensa que de golpe abrí los ojos, ya no podía seguir durmiendo y aguantar en dolor agonizante a la vez.

Yacía en el suelo, acurrucada. Me asuste al comprobar que todo lo que me rodeaba eran pinos, tierra fría y algunos pastos secos.

No tenía frio y eso que traía poca ropa encima. Levante mi espalda del suelo y mire mi cuerpo. Estaba toda embarrada y sucia. No recordaba haber estado aquí antes. Y ahora que me detenía a pensarlo tampoco recordaba nada acerca de mí. Sé que debería estar aterrada ante la exasperante situación de no entender nada, pero lo tome bien. Sabía que no me encontraba en peligro. Lo podía percibir u oler.

En estos momentos lo único que tenía que hacer era mantenerme a salvo.

Me levante del suelo y percibí que a unos pocos pasos había un arroyo. Pude oler con facilidad la humedad que desprendía en el aire. Y por inercia corrí demasiado rápido para mi sorpresa.

Algo no anda bien. Volví a pensar.

Me deje llevar por mi cuerpo hasta encontrarme en frente de un ancho arrollo de aguas bajas. No entendía porque podía oír al arroyo tan cerca si se encontraba algo apartado de donde desperté. En el arroyo se podían apreciar las piedras y algunos peces nadando. Era hermoso.

Me acerque al arroyo para beber agua. No había notado la sed que tenía cuando me detengo a ver las aguas cristalinas. Pero al beber de mis manos. Ni bien llego el líquido a mi garganta, automáticamente mi cuerpo la rechazo. Escupí el agua. El ardor de mi garganta si intensifico notoriamente por el simple hecho de querer humedecer mi boca, que se encontraba seca.  

Me senté en frente mirando al arroyo, apoyando mi mentón en mis rodillas. Comenzaba a refrescar, podía sentir el cambio de temperatura, el cual era más notorio si me encontraba cerca del arroyo. Pero igual no sentía frio para nada.

Mire mi reflejo en el agua y me vi muy blanca. Sentí como me llegaba el calor mis mejillas pero no se reflejo en mi rostro. Me asuste.

¿Qué rayos me sucede?

Mire para todos lados. Y comencé a preguntarme como le hice para llegar hasta aquí. Me dolió la cabeza de tanto pensar. Pero no logre nada. No recordaba nada de lo que hice, era literalmente un borrón y cuenta nueva en mi cabeza. 

Empezaba a oscurecer, y lo único que escuchaba eran algunos ruidos salvajes. No entendía poco había cosas que si estaba al tanto de su nombre y el significado, pero nada acerca de mi. Como conseguía comprender yo que era un arroyo o ruidos salvajes, pero desconocer cómo hice para terminar en medio de un bosque sin recordar nada de lo que ocurrió antes. Sin poder recordar.

Opté por no darle vueltas al asunto. Me sorprendió no tener hambre. Ni escuchar a algún animal acercarse a beber agua. Decidí que no podía quedarme más tiempo en el arroyo, preguntándome un sinfín  de cosas. Tenía que comenzar a moverme. Camine al costado del arrollo. A media que avanzaba alcanzaba a apreciar como los helados vientos y las bajas temperaturas dejan a sus pasos solo nieve y escarcha.

Camine demasiado pero no me sentía cansada, el dolor en mi garganta aumentaba cada vez más con el correr del tiempo. No sabía cómo pararlo, mientras caminaba pensaba que capaz estaba enferma y por eso aparecí en el bosque. No tenía solución.
                                                                         

Fue duro llegar a esta conclusión, ser excluida solo porque no tengo remedio, no concebía nada y menos a que me abandonen.

Mientras pensaba en cosas como que comer porque hacía tiempo que no probaba ni un bocado escuche el ruido de una rama quebrarse.

Instintivamente tome una posición defensiva. Mire para todos lados,  pero mi visión solo captaba nieve, un rio helado y arboles pelados. Frenéticamente olfateaba y miraba para todos lados.

Cuando veo a una mujer. Ella reparaba cada uno de mis movimientos.

-¿Quién eres y que haces por aquí? No quiero que causes problemas, vete por dónde has venido.

Su voz era deslumbrante al igual que su belleza. Tenía la piel igual de blanca que la mía. Pensé que si me mostraba cordial, podría obtener un poco mas de información acerca de mi.

-No causare problemas.- Me inquiete. Mi voz se escucho bastante cautivadora para mi sorpresa. Era atractiva, no sé porque reaccione así. Estaba consciente de que era la primera vez que hablaba en voz alta desde que me desperté. Pero no esperaba que sonara tan seductora. Había algo en mí que intuía que antes no se oía así mi voz.

-No me interesa saber nada de ti, vete. Búscate otro lugar para cazar.- Ordeno.

Cazar. De que me estaba hablando. Lo último que haría en mi vida seria cazar. Ni que estuviéramos en la prehistoria. Pensé con sarcasmo.

-¿Cazar? ¿De qué me estás hablando? Estoy perdida y lo único que recuerdo es que no he dejado de caminar por un tiempo. Tengo sed y no sé quién diablos  soy.- Conteste molesta y frustrada.- Si pudieras ayudarme, estaría muy agradecida.- La mire. Era rubia. Esbelta y muy hermosa. No entendía como una mujer tan bonita merodeaba sola en un bosque tan frio y blanco.

- Soy Tanya. Perdóname por ser tan grosera. Pensé que eras una nómada… -Comenzó a explicarse, pero la verdad solo entendía la mitad. ¿Nómada? ¿Qué me perdí?

-Mira sé que no soy retrasada ni nada por el estilo, pero la verdad no entiendo de lo que me hablas. Hace noches que no duermo, no como ni bebo nada. Todavía no deduzco como hice para mantenerme con vida. Solo quiero descansar y curar mi garganta. Necesito ayuda.

Tanya me miraba con pena. Si, así me miraba. Se acerco a mí y me abrazo. Por instinto sabia que debía apartarla. Pero necesitaba contención.

-No te preocupes, mi familia y yo te daremos ropa nueva y te explicaremos todo.- Me miro con una sonrisa amable.- Estas a salvo.

Estas a salvo. Quería creerle pero estaba agotada mentalmente.

-Gracias. Solo quiero descansar Tanya. – Rogué y Tanya pasó un brazo con mi cintura y me sostuvo mientras comenzaba a andar por entre los árboles. No sabía a dónde me llevaba.  Solo me deje caer en un estado de shock.


Gracias al blog smilersheart.blogspot.com
por esta firma :)